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EL DIRECTOR GENERAL DE TOYOTA OPINA SOBRE CUESTIONES DE INTERÉS GENERAL

 

Copiamos por su interés, la entrevista realizada a don Ismael Alemán, Director General de Toyota, realizada para el diario La Provincia por el periodista don Julio Gutierrez y publicada el domingo 12 de abril de 2015.


¿La economía empieza a crecer porque le toca o hemos aprendido algo?

La economía va para arriba porque se están poniendo todas las palancas para que suceda así, además de que, evidentemente, hay un flujo natural.

¿Se refiere a las reformas?

Exacto, se han hecho muchas reformas y, cuidado, porque esta palabra la hemos asociado a recortes y no es correcto.

Explíqueme eso.

Le pongo un ejemplo, si la economía empieza a funcionar de nuevo, habrá que descongelar los salarios. Eso será una reforma y no es un recorte. Le comento esto porque se han hecho muchos recortes que implican a los ciudadanos y a las empresas, pero la gran reforma del sector público no se ha realizado y se ha perdido esa oportunidad. La crisis se ha aprovechado para hacer una reforma laboral, una reforma fiscal y, sin embargo, algo que se ha pedido desde el principio no se ha abordado.

¿Reformar el sector público sin recortarlo?

Eso se verá en el análisis del detalle, pero cuando hablo de que no se ha producido esa reforma, efectivamente no estoy hablando tanto de reducir el tamaño del sector público como de reestructurarlo. No puede ocurrir que falten médicos y sobren administrativos, por ejemplo. Esa es la gran reforma que queda pendiente y me temo mucho que nunca se va a afrontar si la economía vuelve a funcionar. Tampoco estoy diciendo que no se produzca una reducción allí donde sea necesaria, pero en otros casos bastará con la reordenación o será necesaria una expansión, eso se verá. Eso sí, el objetivo es tener un sector público que atienda las necesidades del ciudadano y deje de ser un monstruo burocrático que impide el desarrollo de empresas o de cualquier derecho ciudadano.

¿Estamos libres ya de sustos?

Los estudios e informes de entidades tanto públicas como privadas dicen que España va a seguir creciendo el año que viene. Para este 2015 se estima un avance del 2,5%, que es muy alto. El primer trimestre lo hemos cerrado con un incremento del 0,9%, lo que te da una proyección altísima, por encima del 3%.

¿Y cómo influyen en esas previsiones los procesos electorales que se celebran este año?

Es un factor cuya incidencia resulta indudable. Hay más inversión pública porque hay que inaugurar, hay que limpiar calles, hay que asfaltar. Después de eso, España seguirá creciendo pero es muy difícil saber en qué porcentaje.

¿Los resultados de los comicios no dejarán en mal lugar a los cálculos?

El peor escenario que contemplo no pasa por que gane uno u otro, sino por la inestabilidad, que no tengamos un gobierno claro. Estando o no de acuerdo, la realidad es que el camino de reformar era el adecuado y los resultados lo demuestran. Podríamos discutir muchísimo sobre si se ha hecho en su justa medida o nos hemos quedado cortos o largos. Italia y Francia no han hecho reformas y están teniendo un serio problema de crecimiento ahora. Si el Gobierno que entre, el que sea, mantiene esa línea, seguiremos creciendo, si no, se puede dañar el avance; e insisto, reformar no significa recortar.

¿El gran peligro es entonces la ingobernabilidad?

Sí, si se sigue gobernando con cierta responsabilidad y, sobre todo, se vuelve a conectar con la gente, no debe haber problemas graves.

¿No son los propios recortes los que han apartado a los ciudadanos de la política?

No creo que haya sido tanto por los recortes como por la corrupción, ese es el gran elemento de
desconexión. Si eso se limpia y hay acuerdos responsables, no creo que el hecho de que gobierne uno u otro tenga un impacto negativo, siempre que las políticas sean acordes a la realidad económica.

La crisis económica se va despejando. ¿Y la institucional?

Tengo 45 años y veo las mismas caras desde que tengo memoria. Eso es difícil de entender. El esquema debería ser colaborar e irse. En eso Estados Unidos hace muy bien al limitar el tiempo que puedes estar en política. Sería muy sano y reduciría mucho el descrédito del que beben otros partidos que no son los de siempre. Falta mucha autocrítica, muchísima, y facilidad para dejar la silla cuando lo has hecho mal, cuando te has equivocado. En el sector privado, si lo haces mal, el consejo de administración te pone en la calle y no te puedes amarrar a la silla. En el público no hay consejo de administración, pero sí unos jueces y determinados mecanismos que vigilan la gestión de los mandatarios; cuando lo hacen mal deberían irse y no intentar mantenerse.

Las comunidades autónomas han cedido parte de su soberanía en la crisis. ¿Ve que pueda invertirse ahora el proceso?

El éxito de nuestra joven democracia se ha basado en la descentralización. Canarias dejó de ser
colonia para convertirse realmente en parte de España con la autonomía. El problema a resolver es el de generar un sistema de financiación que integre varios factores, sobre todo solidaridad, equidad y que sea justo. Hasta ahora se ha ido retocando a base de empujones en función de los desafíos soberanistas del País Vasco, primero, que se resolvió como ahora se hará con el catalán, aumentando la financiación o dando alguna competencia más. La reforma es necesaria y hay que lograr un modelo transparente alejado de convertirse en una herramienta para que el partido que esté en el Gobierno central consiga votos o para calmar otro tipo de problemas sociales.

La deuda estatal va a superar el PIB. ¿Eso es pagable?

¿Es reducible que Japón tenga el 240% de su PIB en deuda pública? Cuando se mira la deuda pública el objetivo no es estar a cero. Estamos en una posición dentro de Europa con una carga de deuda importante y la cuestión es si podemos llegar al 60% o 80% que hemos tenido en épocas precedentes, lo que va a depender en gran medida de la actividad económica.

Volvamos a Japón. Tiene esa deuda porque tiene capacidad de pago y una economía muy potente. No es tanto saber si vamos a poder pagar como saber si somos capaces de generar un incremento del PIB que haga que podamos atender nuestros compromisos sin tanta ayuda del Banco Central Europeo. Nos va a ayudar mucho el bajo precio del petróleo, que nos puede aportar un ahorro de 20.000 millones de euros en dos años, lo que servirá para reducir el déficit y la deuda. La pregunta de si es pagable no tiene una respuesta predeterminada, porque lo primero que habría que saber es en cuánto tiempo. Lo que hay que buscar es el equilibrio entre déficit y deuda.

¿Es un problema la masa deciudadanos que han quedado descolgados en estos siete años?

Un grave problema. Si cerramos los ojos, continuamos y no miramos al que se ha quedado atrás, tendremos un problema social gravísimo. Muchísima gente quedó excluida del mercado laboral y sin posibilidad de reintegrarse tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Siempre habían trabajado en la construcción y carecen de otra formación. Tiene que haber un gran contrato social igual que debe haber un gran pacto por la educación.

¿Es asumible el impacto de la salida de Ángel Ferrera de Toyota Canarias?

Las empresas son mucho más que una persona o diez, son todos aquellos que han contribuido a su creación y desarrollo. Por esta, en sus 41 años, ha pasado muchísima gente y todos, en mayor o menor medida, han contribuido a que sea lo que hoy es. Indudablemente, la figura del presidente ha sido fundamental. Por encima de todo está el reconocimiento a alguien que contribuyó a traer aquí la marca, que la desarrolló y que lideró el proceso para colocarla donde está, insisto que con mucha otra gente que también se marchó. Algún día yo también me marcharé y la empresa continuará. Esta época de cambios y nuevas etapas también es de otras caras y de otra gente, pero siempre poniendo por delante el reconocimiento al enorme impacto que ha tenido Ángel en la historia de esta empresa.

¿Por qué no hubo un pronunciamiento corporativo?

Él hizo público un comunicado que reflejaba perfectamente el porqué de su decisión y sobre eso la empresa no tiene nada que decir. Su comunicado aclara cualquier duda. A mí me quedó una.

¿Por qué ahora este cambio si el negocio remonta?

No tengo explicaciones para decisiones personales. Las etapas van pasando, como en la propia vida, y supongo que ha considerado que es el momento adecuado. A nosotros no nos queda sino respetar esa decisión, no hay más.

¿La empresa es menos canaria tras su salida?

La propiedad de unas acciones no reflejan si la empresa es de un sitio u otro. La realidad es que quienes conformamos el equipo que trabaja aquí somos canarios, lo son nuestras familias y vivimos aquí.

Atendemos a la sociedad canaria, contribuimos con ella y, por lo tanto, somos una empresa canaria.

¿Se produce una japonización?

Japón ha estado siempre presente en esta empresa. Toyota es una marca japonesa que insufla
principios japoneses muy profundos. Todos los que trabajamos aquí pasamos por un proceso de formación llamado Toyota way, siempre hemos sido muy japoneses y no renegamos de ello. El accionista japonés está aquí desde los años 90, por lo que me sorprende que se entienda como un cambio en ese aspecto, no es nada nuevo. Realmente no hay novedad en
lo que es la gestión.

¿Hay algún plan a futuro respecto a la salida del presidente o el asunto está cerrado? ¿Seguirá siendo usted director general?

Yo soy miembro del consejo de administración y que yo sepa no hay ningún otro movimiento que vaya más allá de algo que es, como ya he dicho, normal. Una etapa que se cierra con éxito y por decisión personal. Yo no soy, yo estoy como director general y no hay ninguna otra novedad.

¿Y quién presidirá el consejo?

No se sabe aún, pero lo razonable es que ocupe ese puesto un representante del accionista único, que es Sumitomo Corporation.

¿Qué retos tiene que abordar en el corto plazo la industria automovilística?

El primero es la desaceleración de los países emergentes. Son los grandes mercados que han permitido al sector sobrevivir a la crisis.

¿En el aspecto tecnológico?

Hay que seguir haciendo coches que emitan y consuman poco y sean mucho más seguros. Todo eso con un precio muy competitivo. Además, hay que incrementar mucho la eficiencia en la producción.

Toyota tiene ahora un programa para minimizar el número de plataformas, las bases de los coches a utilizar, lo que abarata costes. Esos son los retos y, sobre todo, atender una realidad que cuando termine de pasar la crisis se pondrá de nuevo sobre la mesa: el medio ambiente y el consumo energético.

¿Ha retrasado la crisis la I+D+i?

No en nuestro caso. De hecho, Toyota se ha convertido en 2014 en la empresa que más invirtió en este campo de todo el mundo.

¿Eso se traduce en resultados?

Acabamos de lanzar el primer coche de hidrógeno en Japón, 600 unidades y ya todas vendidas.

¿Ese vehículo es pagable?

Hablamos de un coche de algo más de 40.000 euros, el precio se ha reducido una barbaridad en poco tiempo. Además, Toyota ha publicado en Internet más de 5.000 patentes de ese vehículo, porque lo que queremos es que la tecnología de hidrógeno se desarrolle.

¿Eso no es una entrega de armas al enemigo?


Ya digo que queremos que la tecnología se desarrolle, básicamente porque hay que sustituir las gasolineras por hidrogeneras y la manera de que haya infraestructura es que todo el mundo produzca coches de hidrógeno. Es arriesgado, cierto, pero es bueno para el desarrollo
del sector. En su momento dijimos que había que ir al coche híbrido y ahora, al de hidrógeno.

Está en Japón, ¿pero podemos pensar en tenerlo en España y en Canarias en un plazo breve?

En Europa está en un año. La dificultad, como digo, va a ser la reconversión de parte de gasolineras en hidrogeneras, pero ya ha ocurrido con el gas licuado. En Gran Canaria y Tenerife ya las hay que sirven GLP [gas licuado del petróleo].

El coche de hidrógeno ya es una realidad. Emisiones cero, vapor de agua y, evidentemente, una mejora medioambiental enorme.

¿Y qué retos hay que abordar en el mercado canario?

Recuperarlo. Espero que este año alcancemos ya las 50.000 unidades vendidas y, después de todo lo que ha pasado, hay que intentar mantener el servicio y que las empresas que han sobrevivido a esta crisis aprovechen todo el esfuerzo que se ha hecho de reestructuración y eso sirva para ser mucho más eficientes. La destrucción de empleo en el sector ha acabado y
se abre una etapa nueva.

¿Recuperarán empleo?

Creo que sí. No creo que lleguemos a las cotas anteriores, porque se han desarrollado muchos sistemas y automatizaciones. Las empresas se han hecho mucho más eficientes y es provoca que menos personas puedan hacer más. No obstante, habrá creación de empleo, es obvio. De hecho, ya la está habiendo.

¿Por qué crece este sector más que ningún otro?

Para empezar, el sector cayó en cifras cercanas al 70%. Salvo la construcción, ningún otro se desplomó así. Había años de retrocesos del 30%, mientras el comercio al por menor, por ejemplo, caía un 5% o un 6%. Se ha ido tan abajo que cuando hablamos de recuperaciones en términos porcentuales parecen muy grandes, pero si vamos al valor absoluto, vender 1.000 o
2.000 coches más en una población de dos millones no es tanto.

Hay que tener en cuenta que venimos de ventas anuales de 90.000 o 100.000 coches y cuando digo que este año podemos llegar a 50.000 se me llena la boca, pero es la mitad. También crecemos porque el automóvil es necesario para mucha gente y la demanda se retrasa, pero al final se compra.

 
 
 
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